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( Nuestra gente )
Víctor Orellana juega al fútbol con un grillete en su pie, y al mismo tiempo cuida a su hijo de dos años

ESTADIO – Víctor Orellana, un joven de 28 años de edad, ha encontrado el fútbol como un pasatiempo para olvidarse un poco de sus problemas en su nueva vida cotidiana en este país, desde que llegó el año pasado procedente de Centroamérica.

Orellana llegó a la ciudad de Atlanta desde su natal tierra Olanchito, Yoro, Honduras, hace 5 meses, y desde entonces juega cada domingo con Real Olivos en la Estadio Soccer League, un equipo en el cual siendo todos los jugadores de origen guatemalteco, le han brindado apoyo y confianza como compañero.

Pero el caso de Víctor no es con quien juegue sino como juega, con un grillete en su pie, que le colocó migración cuando fue detenido cruzando la frontera hacia Estados Unidos. Aparte, mientras lo hace, cuida a su hijo de dos años que trajo con él desde su país.

El deportista cuenta que está haciendo de padre y madre de su pequeño hijo, ya que su esposa, la mamá del bebé, no viajó con él hacia el país del norte porque tenía 5 meses de embarazo. Agrega que trabaja muy duro para ahorrar dinero para mandarla a traer, junto con su otro hijo recién nacido. “Los extraño mucho, pero espero que algún día estén conmigo”, expresa.

Su situación es bastante difícil, pues aparte de trabajar desde que llegó, le ha tocado cuidar a su pequeño niño, quien no se le quiere despegar un instante, pues ha encontrado en él no solo el  cariño de padre sino también el de madre.

“Yo lo cuido día y noche durante los fines de semana, mi hermana me lo cuida durante el día, cuando yo trabajo, pero ya en la noche lo cuido yo, él está bien pegado a mí, hoy solamente jugué un tiempo por estar con él, me ha tocado muy duro, yo le cambio los pañales y le doy todo, pero no importa, es mi hijo”, comenta mientras lo sostiene en sus brazos.

“El niño habla seguido por teléfono con su mamá, todavía no la ha olvidado”, responde a la pregunta si aún se acuerda de su mamá.

Ese día domingo, cuando logramos tomar las imágenes de Víctor junto a su hijo en el campo de Peachtre Ridge Park, en la ciudad de Suwannee, las temperaturas estaban al rededor de los 36 grados Fahrenheit, un clima no recomendable para que los niños de esa edad estén a la intemperie.

Víctor, mientras intenta solucionar su estatus migratorio, se tiene que presentar cada mes ante las autoridades de migración, inicialmente lo hacía semanal y luego cada dos semanas. Por ahora asegura no saber cual será su futuro con el caso de su estatus en el país, pero mientras tanto seguirá jugando al fútbol y trabajando para ahorrar unos dólares para mandar a traer a su querida esposa.


Foto

Víctor acompañado de su hijo de apenas 2 años de edad, a quien le falta su mamá, ya que ésta se quedó en Honduras.

Por: Will Ramírez






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