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( Editorial )
A culminar la tarea

Atlanta United por fin mostró jerarquía enfrentando a un grande en una instancia definitiva y logró una victoria que tiene muchas lecturas y que podría cambiar la historia de un joven equipo que se "arrugaba" en los momentos clave.
Atlanta comenzó su participación en la semifinal de la Conferencia Este frente a New York City, como visitante y demostró que podía dar más y que no se iba a conformar con lo hecho durante la temporada regular.
Esta vez el equipo no permitió que el rival lo arrollara, tuvo personalidad, no se amilanó ante el contrario, ni ante su fanaticada y sacó un resultado que permite soñar con algo más que premios de consolación.
Atlanta United se adueñó del balón, puso condiciones en la cancha, no llegó a la "Gran Manzana" a especular y tratar de buscar un empate, que generalmente se traducía en derrota.
El regreso de Almirón, aunque no estaba en plenitud de condiciones ni de ritmo por la razón obvia de que venía de una para por lesión de un mes y la aparición desde el vamos de Gregg Garza, un excelente jugador, que estuvo por fuera varios meses y que le inyectó una dosis adicional de confianza, fue vital para ese resultado positivo que se tiene que ratificar este domingo para que sirva de algo.
No era una locura arrancar con 5 defensores y un solo atacante, el goleador Josef Martínez, sabiendo que Almirón, Nagbe y Gressel tienen llegada y cuando el equipo de Georgia recuperaba el balón generaban problemas a los locales.
El excelente trabajo de Remedi, no solo por el gol sino porque anuló al cerebro de New York, el volante creativo Moralez, quien  no pudo conectarse con los delanteros y en muchas ocasiones se tenía que desprender del balón bajo presión, cometiendo reiterados errores que favorecieron a Atlanta.
El trabajo de sacrificio de Nagbe y Gressel, que fueron exigidos los noventa minutos y demostraron pundonor, entrega y una excelente condición física para aguantar los embates de los ágiles newyorkinos.
Los laterales Gressel y Escobar sólidos defendiendo y con apoyo en ataque, además de mostrar que tenían pulmones suficientes para ese trabajo de ida y vuelta durante todo el partido.
Larentowicz y Gonzalez Pirez fueron vitales para apoyar a Parkhurst, quien no desentonó y Guzan, prenda de garantía en la portería y que contagia a sus compañeros con su seguridad.
Para aplaudir también que esta vez no insistieron con salir jugando desde atrás, lo que siempre aprovechaban los rivales con la presión alta y arriconaban a los jugadores de Atlanta contra su portería.
Martínez, aunque no anotó, intervino en el gol, luchó, defendió, se asoció y buscó por todos los medios ser un dolor de cabeza para los defensores rivales, que nunca lo descuidaron y por eso mismo no se pudieron lanzar al ataque.
Quedan noventa minutos para ratificar la clasificación a la final de la Conferencia, estarán en su casa, ante su afición y ante un rival que está herido de muerte por un resultado en casa que no esperaban.
Es hora de dar un golpe de autoridad, de mandar un mensaje al otro finalista y de reforzar la confianza para dar un paso más hacia el objetivo de lograr el título. Hay equipo, hay que culminar la tarea.

Por: Henry Higuita






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