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( Opinión )
CURIOSIDADES DEPORTIVAS

En la máxima competencia automovilística al mencionar la palabra “Schumacher” inmediatamente se refleja en los ojos de los aficionados la imagen de un piloto triunfador. Y no es para menos, ya que ese apellido alemán hace pensar a la mayoría en el siempre recordado ex piloto de la Fórmula Uno, máximo ganador de campeonatos mundiales con siete títulos, y que ahora mismo se encuentra en coma, después del lamentable accidente que sufriera en una pista de esquí en el 2013. Pero no solo fue Michael quien brilló en los circuitos sino también su hermano Ralf, siendo hasta los momentos los únicos hermanos que han ganado carreras de Fórmula 1.
Ralf ganó su primer Gran Premio en el 2001 en Canadá, donde quedó en el podio por arriba de su hermano Michael, y posteriormente ganó cinco carreras más en el transcurso de dos años. Condujo con las escuderías de Jordan Grand Prix para la temporada 1997 y Williams F1 en 1999 hasta finales del 2004, para luego formar filas con la escudería Toyota Racing en el 2005. Ahora, el apellido “Schumacher” vuelve a llamar la atención ya que tanto Michael como Ralf tienen hijos que siguen  sus pasos, Mike, quien corre en la F2 y David que acaba de entrar en la F3 a tiempo completo. El más novel es David Schumacher, hijo de Ralf, sobrino de Michael y primo de Mike, quien ahora se ha convertido en el nuevo miembro de la familia que intenta llegar a lo más alto de la disciplina.
En esta nueva era Schumacher, Mike y David les toca demostrar que la velocidad y motores lo llevan en la sangre, para hacer honor al conocido refrán de que “hijo de gato caza ratón”. Sobre todo para el joven de 20 años de edad, hijo del siete veces campeón del mundo, que al igual que su padre ha tejido lazos con la escudería italiana, Ferrari. Mike ya está a un paso de ir a la máxima categoría del deporte automotor para seguir escribiendo la historia automovilística familiar.
Es altamente posible que los primos Schumacher compitan en una misma carrera en los próximos años que; sin duda, quedará grabada con hilos de oro en el deporte y en el apellido alemán. Así se transmite el poderoso influjo que tiene la naturaleza, el ejemplo y las costumbres de los padres, en los hijos, en el fascinante mundo del deporte.

Por: Antonio D. Figueroa






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