
Romero FC, un equipo que más pareció “una aplanadora humana en la final” cumplió con los pronósticos de muchas personas que lo calificaron desde el inicio del torneo como el gran favorito a conquistar el campeonato de la Primera División, Liga Lawrenceville, al consagrarse campeón indiscutible con triunfo de 6 x 0 en la final sobre Matata la tarde del domingo 21 de septiembre en el campo Cementerio, en un juego redondo para los pupilos de Javier Sosa.
Y vaya de que manera lo logró, goleando a un rival con gran capacidad física como lo es Matata, equipo que no pudo con la técnica y destreza de los ahora campeones.
El 6 x 0, que

cualquiera podría pensar fue fácil, no, fue producto de un gran desempeño que tuvo todo el plantel de Romero desde el portero Mauricio Uribe hasta el punta Gezee Otto.
En términos generales, fue un triunfo y partido memorable, no solamente para Romero que se llevó un trofeo más a las vitrinas de Javier Sosa, sino también para la Liga Lawrenceville que tuvo otra tarde de buen fútbol para el recuerdo, porque, más allá de haber sido un resultado abultado, fue una gran final con dos buenos equipos y que gustó a la mayoría de los aficionados presentes. El campo Cementerio, lleno en sus gradas, vivió una tarde brillante más para la historia.