
Fort Lauderdale (EE.UU.), 2 jun (EFE).- Una goleada de Haití frente a una vibrante afición haitiana devolvió a la realidad a Nueva Zelanda, que en los últimos días pasó de ser un jugador más bien desconocido a un fenómeno de redes, tras caer por 4-0 en un partido amistoso de preparación para el Mundial 2026.
Payne se convirtió recientemente en el jugador más viral del Mundial tras una campaña en redes de un 'influencer' argentino que hizo que pasara de tener menos de 5.000 seguidores en Instagram a 4,5 millones en escasos días, por el simple hecho de dar a conocer a un jugador "poco conocido".
Pero esta fama inesperada no evitó que el lateral del Wellington Phoenix de la liga australiana saliera en la foto del primer tanto de Haití, que llegó por su banda a los doce minutos de encuentro y puso el 1-0.
El gol hizo bueno el optimismo de una afición teñida de rojo y azul por los colores de Haití, que se levantaba en masa de sus asientos cada vez que su selección cruzaba el medio campo, como una coreografía, y comenzaba a saltar y a animar como si esperaran la inminencia del gol.
Miami es sede de la mayor comunidad haitiana en el extranjero, un factor palpable en el encuentro que

por desgracia para la selección caribeña no podrá replicarse durante el Mundial, en el que Haití disputará encuentros de la fase de grupos en esta ciudad.
El apoyo de la afición no fue interrumpido en ninguno de los 90 minutos, incluso cuando Nueva Zelanda imprimió más peligro tras verse por debajo en el marcador y gozó de varias ocasiones desbaratadas por el meta haitiano y la defensa.
Sin embargo, la segunda parte también perteneció al equipo caribeño, que el próximo 13 de junio volverá a disputar un Mundial tras más de medio siglo. Su última participación fue en Alemania 1974.
El recién ingresado al descanso Lenny Joseph dobló la ventaja al regreso de los vestuarios, y a la hora de partido Frantzdy Pierrot puso el tercero con un cabezazo que evidenció que a Haití no le falta talento arriba, pero que a Nueva Zelanda sí le falla la seguridad atrás.
El equipo caribeño podría haberse dejado ir, pero el apoyo incansable del público y la sensación de superioridad frente a otra selección mundialista le mantuvo con ganas de cazar una contra, como la que significó el cuarto y definitivo gol, a botas de Duke Lacroix, que puso el broche a la fiesta haitiana en el sur de Florida.