
Redacción Deportes, 17 jul (EFE).- Una enorme plataforma se aproxima al puerto. A bordo, un estadio de fútbol. 50.000 espectadores embarcan hacia sus asientos. La infraestructura ideal para usar en cada Mundial, cada cuatro años. Es la última idea de Mark Fenwick, arquitecto detrás del estadio de contenedores de Catar o del RCDE Stadium.
“Un estadio flotante de 50.000 espectadores podría cambiar para siempre la forma de organizar una Copa del Mundo. Un recinto capaz de cruzar océanos para convertirse, cada cuatro años, en el gran escenario del fútbol mundial. La innovación siempre comienza con una pregunta que parece demasiado ambiciosa”, explica Fenwick.
Su propuesta es crear el buque insignia de los Mundiales de fútbol. “Se convertiría en el gran icono del torneo, desplazándose de un Mundial al siguiente como una infraestructura única al servicio del fútbol internacional. Sería, probablemente, el primer estadio verdaderamente global”, añade el arquitecto.
Aunque suena a idea de ciencia ficción, el arquitecto considera que está más cerca de lo que parece: “La tecnología

necesaria para hacerlo realidad ya existe en gran parte. La ingeniería naval construye desde hace años plataformas marinas gigantescas. La cuestión ya no es únicamente si podría construirse un estadio flotante, sino si ha llegado el momento”.
Además, el proyecto de Fenwick promete ser sostenible. “Una gran cubierta retráctil revestida de paneles solares convertiría al estadio en una pequeña central eléctrica flotante. Junto a sistemas de almacenamiento energético, producción de agua mediante desalación y recuperación de aguas pluviales, el recinto podría funcionar con un elevado grado de autonomía”, resume.
De momento, el estadio flotante es sólo un proyecto. Las dificultades planteadas no son pocas. “La estabilidad frente al oleaje, la seguridad durante temporales, las operaciones de remolque entre continentes, la integración con puertos muy diferentes o la evacuación de decenas de miles de personas exigirían soluciones de ingeniería inéditas. Pero la historia de la ingeniería está llena de ideas que parecían imposibles hasta que alguien decidió construirlas”, sentencia el arquitecto.